El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

24 ago. 2015

Ilusión del superávit


Por Eduardo Crespo *

El gasto público y los impuestos son motivos de agrias controversias tanto en el debate público como entre economistas profesionales. El saber convencional indica que el déficit fiscal es indeseable y la deuda pública un problema. Estas nociones parecen tan obvias que aquel que se atreve a ponerlas en discusión parece mentir a sus interlocutores. La mayoría de los analistas describen los déficit fiscales en términos peyorativos sin molestarse en explicar sus motivos. Aquí, a contracorriente, aprovechamos la ocasión para preguntarnos lo impreguntable: ¿por qué debería considerarse el déficit fiscal un problema? Plateado el asunto en estos términos, no es aceptable el argumento que lo considera un problema en sí mismo, como sucede con el desempleo, la desigualdad o la pobreza. Eventualmente podría ser cuestionable por sus consecuencias, es decir, por impedir o dificultar algún objetivo social compartido.

En primer lugar, debe recordarse una identidad contable elemental: descontadas las cuentas con el exterior por motivos expositivos, un superávit del sector público equivale a un déficit del sector privado y viceversa. Así, por ejemplo, quien aboga por el superávit fiscal como norma general, en forma tácita defiende el déficit –y el mayor endeudamiento– del sector privado como principio también universal. ¿Por qué sería deseable ésta última situación? Por otra parte, teniendo en cuenta que sólo el Estado tiene la potestad de emitir moneda, vale interrogarse: si los Estados efectivamente pudieran gastar menos de lo que recaudan en forma sistemática, ¿cómo se las ingeniarían los particulares para pagar impuestos si quien tiene el monopolio de la emisión de moneda demanda más liquidez de la que inyecta al mercado? La respuesta a este interrogante es que exceptuando períodos muy breves, los Estados siempre gastan más de lo que recaudan.

La ilusión del superávit fiscal, o incluso del “equilibrio fiscal”, se sustenta en un artilugio contable por el cual los números del Estado se separan en dos cuentas: las del tesoro y las del Banco Central. Así, si durante cierto tiempo el gobierno puede gastar menos de lo que recauda (como ocurrió en Argentina en la década pasada), normalmente el Banco Central compensa esta laguna monetaria inyectando liquidez mediante algún mecanismo extra presupuestario, por ejemplo, cuando compra dólares que se suman a las reservas. Que como compensación de este gasto se adquieran activos líquidos (dólares) como contraparte, no significa que no se trate de un gasto genuino. Como lo demuestra David Graeber en su monumental Deuda, fueron los Estados quienes engendraron los mercados al imponer impuestos y tributos, obligado así a los particulares a mercantilizar su producción a cambio de las monedas que los Estados emitían y reconocían en el pago de impuestos. En otras palabras, es necesario que los Estados –bancos centrales incluidos en las cuentas del Estado– gasten sistemáticamente más de lo que recaudan para que los particulares puedan pagar impuestos y los mercados se expandan, caso contrario observaríamos una tendencia explosiva al endeudamiento privado.

En países como los nuestros prevalece la genuina preocupación de que los déficit fiscales provoquen huidas hacia el dólar. Sin embargo, estas corridas pueden ocurrir tanto con déficit como con superávit fiscal. No existe la menor asociación entre el nivel del déficit fiscal y la frecuencia o intensidad de las corridas. El motivo es que la opción entre apostar por el dólar o la moneda doméstica no depende del porcentaje de déficit (o superávit) fiscal, sino de la mayor o menor rentabilidad que se espera obtener de cada opción. Otro dato que suele pasar desapercibido por quienes consideran que las ‘finanzas sanas’ deben ser un objetivo de política económica, es que el nivel de déficit (o superávit) depende del desempeño económico agregado. Parafraseando a Michal Kalecki, los Estados pueden establecer cuánto van a gastar, pero no pueden decidir cuánto van a recaudar. En una economía en recesión la recaudación disminuye, y a la inversa, aumenta cuando la economía crece. Casi siempre observamos que los países con problemas económicos registran elevados déficit fiscales y viceversa, lo que suele alimentar la falacia de que el crecimiento del déficit es la causa de los problemas y no su mera consecuencia. Es por este motivo que los ajustes fiscales además de contractivos tienden a generar más déficit del que combaten.

* Profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Original: Pagina 12

18 ago. 2015

La ilusión de la armonía



 Por Claudio Scaletta

El cambio de gobierno, aunque exista continuidad partidaria, será muy notable en lo económico. El discurso heterodoxo quedará, en el mejor de los casos, significativamente moderado. El ABC de la heterodoxia pasa por el énfasis en la demanda efectiva, pero existe también un marco cultural: es una teoría crítica del mainstream y, por extensión, del poder económico establecido. Una política económica heterodoxa no sólo mantiene pujante la demanda efectiva, sino que debe disputar y gobernar al poder corporativo. Por definición no es tibia ni consensual. El desarrollo supone elegir sectores y, a la vez; no elegir a los no elegidos, lo que implica tensión y conflicto. Lo mismo ocurre con la distribución del ingreso, aun en contextos expansivos y en el marco de relaciones ganar-ganar. Sin embargo, en torno al candidato del Frente para la Victoria, estas tensiones parecen no existir y quedan subsumidas en la ilusión de la armonía. No se trata sólo de personalidad o estilo, sino del contenido del conjunto de medidas económicas que ya trascendieron. La única diferencia a la vista residiría en la velocidad de aplicación. La palabra clave es “gradualismo”, el mensaje: “no esperar sorpresas”. No obstante, los economistas que rodean al candidato presidencial recuperaron todas las demandas del establishment.


La actual ministra de Economía de la provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis, dijo en un reportaje concedido al diario La Nación que la principal preocupación de los economistas es “la inflación”. El contador familiar Rafael Perelmiter señala a quien quiera escucharlo que se acabarán los subsidios tarifarios a los servicios públicos. Miguel Bein, en su rol de propietario rural, afirma que sólo quedarán retenciones (más bajas) para la soja y sus derivados. El titular del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, oficia de promotor de una regla ultramontana de superávit fiscal, según la cual el gasto público nunca podrá superar a la recaudación. El ex FMI Mario Blejer aboga por el regreso a los mercados internacionales de crédito (¿también a la supervisión de los organismos?) Todos, sin fisuras, creen que más temprano que tarde habrá que allanarse a una negociación más blanda con los fondos buitre.


¿Qué diferencia a este conjunto de medidas del sciolismo de las que propone el candidato opositor más votado en las PASO? Al parecer sólo la velocidad, pues se trata del núcleo del regreso a una macroeconomía ortodoxa en el que vale la pena detenerse.

- Cuando un economista afirma que su principal preocupación es la inflación, se define ideológicamente. La inflación es apenas un efecto inherente a la puja distributiva y al crecimiento que, en Argentina, tiene un alto componente cambiario. Desde el punto de vista de los trabajadores, lo que importa es el poder adquisitivo del salario, no su valuación nominal. Mantener el efecto inflación en niveles razonables lleva, en todo caso, a la preocupación por sus causas.


- La eliminación de los subsidios tarifarios no es un tema menor. Podría llevar a un shock inflacionario con profundos efectos fiscales y recesivos. Se trata de 168.000 millones de pesos, o el 4 por ciento del PIB, que dejarían de recibir familias y empresas y que deben restarse a la demanda. Eliminar subsidios implicaría multiplicar las tarifas por 6, unos 5 puntos de inflación y una caída del Producto de por lo menos 1,5 por ciento. Si hay un lugar que demanda gradualismo es este, precisamente el único en el que el sciolismo no lo promete.


- Las retenciones son un mecanismo de tipo de cambio múltiple y en consecuencia deben guardar relación en cada momento con el nivel del tipo de cambio. Resulta atendible reconsiderarlas, pero eliminarlas o reducirlas supone también devaluación fiscal. Luego, si ello se plantea como solución para los “problemas de las economías regionales” se dejan de lado las verdaderas dificultades de distribución del ingreso al interior de estos circuitos. Ya se demostró, en todos los casos, que la baja de retenciones nunca llegan a los productores y sólo benefician a los exportadores y a quienes controlan el proceso de comercialización.


- La regla de superávit fiscal es probablemente el punto más preocupante. Dejando de lado cuestiones elementales de la teoría, como el dato de que no hay creación de mercados sin gasto público y que el superávit del Estado es déficit privado, si la regla se hubiese aplicado con posterioridad a 2007 la economía se encontraría hoy en una profunda recesión. Como en el caso de la inflación aquí también se confunde causa con efecto. Los déficit presupuestarios suelen ser el resultado de las contracciones. Puede entenderse que la regla sea abogada por un politólogo, resulta más extraño que ningún economista de un movimiento como el justicialismo la haya refutado en voz alta. Vale agregar que el déficit intraestatal en la moneda propia es irrelevante, son movimientos entre cuentas, y que el único déficit que importa para la evolución del PIB es el externo.


- Negociar con los fondos buitre es una definición geopolítica de fondo. Se trata de allanarse a un sector del poder financiero que actuó decididamente en contra del país financiando campañas de desprestigio y buscando provocar el mayor daño posible por múltiples vías. Decir que se lo hará para regresar a los mercados financieros a menores tasas, lo que pagaría el gran sobrecosto de la decisión, significa asumir demasiados supuestos. Volver a los mercados tradicionales asesorados por ex funcionarios del FMI supone también regresar a una lógica que durante el gobierno de Néstor Kirchner logró dejarse atrás pagando un costo millonario. Por otra parte Argentina tiene vías alternativas para financiar su restricción externa. El endeudamiento y la IED sólo deberían utilizarse con el objetivo de reducir hacia el futuro esta restricción.


Si el conjunto de concepciones y políticas señaladas iguala a los candidatos del oficialismo y de la oposición más votada, la pregunta siguiente es qué los diferencia. Hasta hoy, existe un solo aspecto concreto y nada menor: el énfasis industrialista y en el desarrollo industrial como una “etapa superior”. La sciolista fundación DAR elaboró un verdadero Plan de Desarrollo, con descripción de cadenas de valor y propuestas específicas para 36 sectores agroindustriales. Sin embargo, a tono con la lógica del candidato bonaerense, se presenta al desarrollo como un proceso carente de conflicto y que surgiría del consenso entre los actores sociales. Si bien en las páginas de la fundación puede encontrarse algún material que destaca la demanda efectiva, las propuestas de las distintas áreas se centran mayoritariamente en los subsidios y estímulos al capital, con apelación a términos de triste memoria como “seguridad jurídica” y “clima de negocios”


Original: Cash

17 ago. 2015

China: Competitividad no-precio

 

 

 


Por Alejandro Fiorito *

Las recientes devaluaciones de China acumulando un 4,4 por ciento desde el martes pasado han generado diversas especulaciones sobre las consecuencias que podrían inducir. La posibilidad de la ocurrencia de una “guerra de monedas”, por ejemplo, entre el dólar y el yen, y el encadenamiento devaluatorio de otras economías vinculadas comercialmente como el euro y la rupia en pos de recuperar la competitividad perdida.
Las autoridades chinas han confirmado que fue una devaluación “de una sola vez” en pos de corregir el tipo de cambio con mayor información del mercado en su determinación y sin ningún viso de convertirla en una tendencia devaluatoria. Sin embargo, algunos especialistas, manifestaron su sospecha que el ceder lugar a las determinaciones de mercado del tipo de cambio, encubre en realidad el abaratar los productos chinos para dar un impulso a sus decrecientes exportaciones (8,3 por ciento en el último año).

Pero sólo un extendido consenso convencional sobre un “optimismo” de las elasticidadesprecio del comercio hace decir que una devaluación puede tener tan importante efecto de corrección en el comercio. Fundamentalmente cuando China ha hecho en todos estos años un enorme trabajo de mejoras de productividad real con revaluaciones. En efecto, algunas regresiones chinas, muestran al revés, que existe allí también una inelasticidadprecio agregada, esto es que las variaciones del tipo de cambio (no el nivel) tienen un efecto limitado en exportaciones e importaciones en general. Así, la principal consecuencia de las devaluaciones es una redistribución regresiva al interior de dichas economías. El comercio depende de la elasticidadingreso: si crece el mundo, crecen las exportaciones chinas, y si crece el país, crecen las importaciones.

El proceso de fuerte industrialización china que se potenció dislocando a las industrias manufactureras regionales desde los noventa, logró cambiar los precios relativos internacionales (viento de cola) por medio de muy bajos costos laborales pero fundamentalmente por una creciente productividad laboral, transmitidos por sus exportaciones de manufacturas industriales al mundo desde el 2002 a partir de su entrada en la OMC.

Se suele considerar que China crece liderado por exportaciones pero sin embargo, el grueso del impulso de demanda que motoriza el alto crecimiento chino hasta hoy (7 por ciento es enorme en este contexto mundial) es demanda doméstica y no externa. El error surge al hacerse comparaciones incorrectas como el de exportaciones sobre producto (X/PIB), que sería similar a comparar ventas sobre ganancias, por ejemplo, Malasia en el 2006 reportó un 104 por ciento a dicha relación, pero eso no significa que el sector exportador es más grande que la economía misma. Para comparar correctamente, hay que sacar el contenido importado de las exportaciones y restar los insumos que provienen de otros sectores domésticos.
Así, las recientes medidas habría que ubicarlas más bien, en un tema de una corrección financiera como el “carry trade” que involucraba una segura revaluación del yuan y a su intento de integrar la canasta de monedas del DEG del FMI, más que a un tema comercial.

China es un socio estratégico de EE.UU.

Es un error suponer que existe hoy desde China el intento de desplazar con su moneda al dólar como moneda de reserva mundial. El renmimbí no es aún siquiera una moneda convertible, mientras que el dólar se mantiene estable desde hace años con el 64 por ciento de las tenencias en el mundo incorporando a los bancos centrales de otros países (Cofer 2015).

China es un socio estratégico de Estados Unidos y estas medidas más allá de su carácter coyuntural, son consensuadas con la economía principal. En la guerra fría, la estrategia de Estados Unidos en limitar el avance de la ex URSS lo llevó a un plan de sostenimiento económico de la recuperación de Japón, luego Corea y Taiwán y cuyo último país en “invitar a desarrollar” fue precisamente China, desde la reunión cumbre entre Nixon y Mao en 1972. El juego actual de China –y hasta que no llegue a disputar otros terrenos como el control militar de los océanos con Estados Unidos– no cuestionará la hegemonía económica norteamericana ni sobre la moneda sino más bien que apuntará a establecer su hegemonía regional.

* Profesor UNLU y coordinador en SID baires.

Original: Pagina 12

31 jul. 2015

Humillación Pedagógica


por JOSÉ LUÍS FIORI



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Alexis Tsipras: "Asumo la responsabilidad de firmar un texto en el que no creo, pero tengo que implementarlo. La dura verdad es que se nos ha impuesto un camino de  mano única" Globo O, 17/07/2015 
Es muy difícil identificar las causas y establecer culpas, cuando uno está hablando de procesos históricos enormemente complejos, tales como el rápido agotamiento del proyecto de unificación europea.

La actual crisis griega es sólo un punto en una trayectoria de erosión y de declive que comenzó hace mucho tiempo, tal vez incluso en el momento de la unificación alemana, o en el momento el proyecto se expandió de manera irresponsable, incluyendo a 28 países completamente diferentes y desiguales. Por no hablar de la importancia decisiva que tuvo la creación de la moneda única - el euro - sin el respaldo de una autoridad fiscal unificada y soberana. Pero ahora esta historia ya es pasado, y el proyecto diseñado por la generación de Schuman, De Gasperi, Adenauer y Delors, ha terminado. Y lo mismo puede decirse de su nueva versión diseñada por Helmut Kohl y François Mitterrand, en la década del 80. La importancia económica y demográfica de Grecia es pequeña, dentro de la UE, el PIB griego no llega al 2% del PIB europeo, pero el tamaño de la humillación Griega trasciende las cifras económicas y el simbolismo democrático, y se ha convertido en un aviso y una advertencia, sobre todo para las otras potencias europeas.  

En julio de 2015, la inflexibilidad y el despotismo alemán definitivamente enterraron la utopía de la solidaridad ciudadana y la responsabilidad compartida que impulsó la primera generación de los europeistas; y la "Europa social" fue completamente derrotada por la "Europa de los mercaderes", que hablaba F. Mitterrand. El resentimiento griego quedará reprimido a la espera de la venganza, pero la desconfianza mutua entre Francia y Alemania debe aumentar al igual que el euroescepticismo inglés. Y para el resto de la humanidad, es la noticia de la muerte de la última gran utopía del siglo XX: el fin de los “egoísmos nacionales” europeos. En términos inmediatos, el nuevo plan de austeridad impuesta a los griegos, repite casi todas las cláusulas fracasadas en los dos planes anteriores, aprobadas en 2010 y 2012.

Al mismo tiempo, incluye una nueva cláusula extremadamente importante, la creación de un fondo administrado por los acreedores administrar los 50.000 millones de euros obtenidos por la venta de los activos nacionales griegos. Una cláusula que recuerda la historia del siglo XIX y presenta un fantasma atemorizante en el horizonte europeo del siglo XXI. Resumiendo la historia: a mediados del siglo XIX, había dos posiciones importantes dentro de la élite europea (y en particular la élite Inglesa) con respecto a la mejor manera de relacionarse con el "resto del mundo" 

Por una parte, se alineaban los seguidores de Adam Smith y Lord Shelbourne, que consideraban que la simple superioridad económica Inglesa - acentuada por la Revolución Industrial - sería capaz de asegurar sus intereses y ventajas en todo el mundo, sin necesidad de conquistas territoriales y coloniales. Por otro lado se alinearon los partidarios de Disraeli, Palmerston, Cecil Rhodes y otros que defendían la necesidad de expansión territorial, la conquista colonial y la civilización de los pueblos no europeos. La posición de Smith se impuso en la primera mitad del siglo XIX, pero Disraeli y Rodhes prevalecieron abrumadoramente a partir de 1850.

Este cambio de rumbo, sin embargo, lo importante es que la transición de una estrategia a otra se produjo sin mayores traumas dentro de la élite europea, por el camino "natural" del mercado, sin grandes “conspiraciones imperiales". El proceso se repitió muchas veces y es fácil de sintetizar, porque todo siempre comenzó con la firma de un "acuerdo comercial" entre Europa y fuera de Europa, que implica la apertura de las fronteras económicas de los "no europeos", a cambio de la compra de su bienes primarios, y su fácil acceso a los préstamos de los bancos franceses e Ingleses. Un "cambio" que operó durante los períodos de expansión, pero que entraba en crisis en los períodos de recesión internacional, cuando los países endeudados eran obligados a hacer "ajustes fiscales" sucesivos que agravaban los problemas y obligaban a una renegociación permanente de la deuda, hasta el momento en que los países y los bancos acreedores imponen la creación de "comités de administración", que asumían la supervisión fiscal y financiera de los países endeudados.  

Además, cuando la situación económica empeoraba, los europeos se sentían con el derecho a invadir el territorio y presentar y someter a los endeudados a su dominación colonial. Como el caso paradigmático de Egipto, donde la crisis económica de los años 70 del siglo XIX puso fin a un ciclo de euforia modernizante, llevando a la renuncia del Quediva Ismail Paxá, en 1879, seguida de la declaración de la moratoria en 1880, de la formación de la Comisión Administración (externa) de la deuda en 1881 y de la invasión Inglesa y el sometimiento de Egipto a la condición de colonia y el protectorado británico de entonces entre 1882 1952. 

 Es una tontería hacer comparaciones macroeconómicas apresuradas, o asumir que se repite la historia mecánicamente. Pero es importante no hacer la vista gorda porque el nuevo plan de austeridad griego no va a resolver los problemas financieros de Grecia, y Grecia no va a pagar su deuda en los términos actuales. En este caso, ¿cuál es el siguiente paso de Europa y de Alemania en particular? Además, es también importante que los "no europeos" aprendamos de la historia, debido a que las políticas de austeridad funcionan sólo en casos excepcionales, de los países que contaran con desafíos o factores externos favorables, y un poder político cohesionado y con una enorme capacidad movilización ideológica y social de sus pueblos. 

Fuera de esto, las políticas de austeridad han tendido a agravar la situación que querían corregir, y se convirtieron - en la práctica – en una herramienta de sumisión cada vez mayor de los países fragilizados, a los planes geopolíticos y geoeconómicos de las grandes potencias y sus corporaciones privadas que operan y se expanden en conjuntos.

Original: ACA


30 jul. 2015

La importancia geopolítica de Eurasia durante la Pax Americana

Por Silvio Guaita
Doctorando en UFRJ








“For those of us climbing to the top of the food chain, there can be no mercy. There is but one rule: hunt or be hunted”.
Frank Underwood, personaje ficticio de la serie de TV House of Cards

"This world of international anarchy results in a never-ending struggle for power among states. “[T]he struggle for power,” he explained, “is identical with the struggle for survival, and the improvement of the relative power position becomes the primary objective of the internal and the external policy of states. All else is secondary, because in the last instance only power can achieve the objectives of foreign policy”.
Francis P. Sempa (2008), America’s Strategy in World Politics, Introduction to the Transaction Edition


 Resumen

En este trabajo se argumentará que la política exterior de los Estados Unidos, tuvo y tiene como objetivo central (aunque no único), el control e influencia económica, política y militar del continente Euroasiático (siguiendo la definición de la ONU y parcialmente la organización geográfica de Zbigniew Brezinski (1997), no incluye las grandes islas de Australia y Nueva Zelanda ni Polinesia, Micronesia y Melanesia). Una serie de hechos estilizados de carácter estructural otorgaron y otorgan a dicha región un rol central para la dominación global.

En otras palabras, la dominancia mundial ejercida por los Estados Unidos, radicó desde 1945 principalmente en su capacidad de dominar la masa de tierra que se extiende desde Portugal hasta el estrecho de Bering, evitando el surgimiento de competidores que puedan eliminar, total o parcialmente, su influencia en la misma.

El interés asimétrico por dicho continente generó políticas de cooptación de Estados (en el ámbito económico y militar), principalmente los ubicados en la costa occidental y oriental de Eurasia, y su inclusión en el sistema internacional creado por los Estados Unidos luego de la segunda guerra mundial.

Por lo tanto este trabajo complementa otros estudios presentes en la literatura, ya que tratará de aportar razones adicionales para explicar por qué no existió un Plan Marshall para América Latina y/o África; por qué no existieron tratamientos comerciales preferenciales para países latinoamericanos o africanos, así como los hubo para Corea, Japón, Taiwán, entre otros países euroasiáticos bajo protectorado americano y tratará de brindar una explicación adicional de por qué Estados Unidos no promovió nunca políticas desarrollistas y de industrialización dirigidas por el estado en países fuera de Eurasia1. Es decir, se criticará indirectamente también el argumento de Panitch and Gindin (2012) que sostienen que la no apertura del mercado americano a los países latinoamericanos y la falta de inversiones de multinacionales estadounidenses en dicha región se debe a un atraso relativo en el desarrollo de las instituciones y relaciones de clase2.

ver todo el trabajo ACA

23 jul. 2015

Distribution and Cost - Push inflation in Brazil under inflation targeting , 1999 - 2014


 Posteamos un muy buen trabajo sobre inflación por presión de costos  bajo un regimen 
metas de inflación en Brasil (1999-2014)

 




















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 por Ricardo Summa y  Franklin Serrano  (IE/UFRJ)

Introduction
Since mid-1999, after the introduction of the inflation-targeting system, the Brazilian monetary authority
pursues a single official objective, the control of inflation, which must remain inside a pre-defined range around
a center value in each calendar year (defined since 2005 as 4.5% a year plus or minus 2%). After a period in
which inflation was above the upper limit of the inflation target range in almost every year (1999-2003), since
2004 the central bank has been successful in keeping inflation within the target range every single year.
However, from 2010 to 2014 inflation got very close to the upper limit.
Most analyses of Brazilian inflation during this period (even that of economists that consider themselves
heterodox or critical) tend to confuse the institutional framework of inflation targeting, which actually exists,
with the so-called new consensus model (or sometimes even with its more complex and unrealistic DSGE or
new neoclassical synthesis version) that is often used rhetorically to justify and explain the inflation targeting
system. But that model (in any of their versions) has no basis in Brazilian reality and seems to exist only in the
minds of some economists (Serrano (2010a)).
The most salient evidence of this confusion is the widespread (but incorrect) belief that in Brazil inflation is
actually controlled through the management of aggregate demand, and the latter mainly through the
manipulation of the basic interest rate by the Brazilian central bank. In reality, inflation in Brazil is a cost-push
(not a demand-pull) phenomenon and the way the interest policy of the Brazilian central bank actually operates
(whether or not some of the policymakers are really aware of it) is through the strong impact of interest rate
differentials on the rate of change of the nominal exchange rate (in situations in which there is no external
credit rationing nor strong political objections to further appreciation of the exchange rate). This means that a
policy of high interest rates usually leads to a process of exchange rate revaluation which lower the prices of
tradable goods and inputs in local currency, which by their turn also decrease the prices of a number of
government monitored private utility and service (which are partially indexed to tradable prices) and thus tend to
lower cost inflation in the economy. Therefore in Brazil, not only inflation is not caused by excessive growth
of aggregate demand, but also the only effective and systematic transmission mechanism of monetary policy is
the exchange rate cost channel briefly described above.
In this paper we analyze the evolution of Brazilian inflation under the inflation targeting system according to this
cost push interpretation. We first discuss (in section 2) some essential characteristics of the Brazilian cost
inflationprocess and the transmission mechanism of monetary policy. We then identify (in section 3) the main
features ofthree quite distinct phases mentioned above (1999-2003, 2004-2009 and 2010-2014) and explain
them in terms of tradable price trends in U.S. dollars and in local currency (i..e., converted by the nominal
exchange rate), of the changes in the dynamics of the so called monitored prices and the behavior of wage
inflation. Each of these three components is analyzed in more detail in the subsequent sub-sections, namely,
tradable prices in local currency (section 3.1), monitored prices (section 3.2) and wages (section 3.3). In
section 4 we look at the changes in the wage share that have resulted from these distinct phases of cost-push
inflation.
We conclude (in section 5) that the fact that the exchange rate policy has changed and now there has been
a trend towards continuous nominal devaluation after mid-2011, together with the fact that the strengthening of
the bargaining power of workers has led to a trend of rising (nominal and) real wages since 2006 means that
distributive conflicts in Brazil are getting much more intense. And this explains the increasing difficulties of
keeping inflation lower than the upper limit of target range.
We also suggest that the apparently very irrational recent (early 2015) change in the orientation of economic
policy towards contractionary fiscal, incomes and monetary policies in a situation in which the economy is
already stagnating (see The Economist (2015) and Serrano and Summa (2015b)) seems to be ultimately
based on the desire to weaken the bargaining power of workers that was (perhaps inadvertently) much
strengthened during the brief but intense Brazilian “golden age” of 2004-2010 (see Serrano; Summa
(2012), Weisbrot et alli (2014)). To read the paper here


15 jul. 2015

Los Salarios Reales en el Largo Plazo: Surgimiento de un Nuevo Piso Estructural de las Remuneraciones en Argentina

Posteamos el trabajo de Fabian Amico publicado en CEFID-AR Nº67 sobre la evolución de los salarios en la Argentina desde un enfoque clásico (surplus approach).






INDICE
1. Introducción ................................................................................................................   .. 4
2. Acerca del enfoque teórico adoptado ...................................................................    ....5
2.1 El enfoque convencional .........................................................................................  ... 5
2.2. Un enfoque alternativo ............................................................................................  .. 8
3. Salarios reales: tendencia de largo plazo y hechos estilizados ..............................15
3.1. Desempleo .............................................................................................................. . 16
3.2. Productividad ..........................................................................................................  . 21
3.3. Tasas de interés, términos de intercambio y tipo de cambio ............................ ...25
3.4. Una estimación econométrica ................................................................................. 31
4. Instituciones, macroeconomía y conflicto social ........................................................ 35
4.1. El golpe de Estado de 1976 .................................................................................... 38
4.2. Democracia, conflicto distributivo e hiperinflación .............................................. . 43
4.3. La convertibilidad y la era del alto desempleo ....................................................... 50
5. Principales conclusiones y comentarios finales ..................................................... ... 59
6. Referencias ................................................................................................................   . 65


1. Introducción

El objetivo del presente trabajo es describir e interpretar la tendencia de los salarios reales en Argentina en el período 1974-2013. Aunque en el curso del análisis se hará uso de series estadísticas anteriores a ese período, el año de inicio se justifica porque representa el pico máximo de salario real en Argentina y el comienzo de una etapa signada por una tendencia claramente declinante que persiste hasta 2002, donde alcanza un mínimo histórico y desde allí comienza a revertirse. El interés principal es analizar los factores determinantes de esa tendencia.

El punto de partida conceptual es que el supuesto convencional de que la tendencia de los salarios puede describirse y explicarse mediante el uso de curvas de demanda y oferta basadas en los mecanismos de sustitución neoclásica es incorrecto como ha mostrado buena parte de la literatura moderna.

En lugar de este supuesto, el trabajo hará uso de un enfoque alternativo, a saber: que la tendencia de los salarios reales es afectada decisivamente por un conjunto de circunstancias históricas y actuales que pueden resumirse, en general, por las condiciones del mercado de trabajo, el grado de organización de las partes involucradas y por factores económicos y político-institucionales más amplios, tal como había establecido la vieja economía política clásica (incluyendo a Marx).

Estas circunstancias y factores afectan la determinación del salario en el largo plazo a través del mismo canal: mediante su influencia sobre la habilidad y capacidad de las partes involucradas para establecer condiciones favorables para sí mismas en la distribución del ingreso. Por ende, no existe una jerarquía a priori en el rol respectivo de cada uno de estos factores y circunstancias, aunque el análisis empírico e histórico puede mostrar que en contextos específicos ciertos factores han sido más importantes que otros, y también eventualmente podría indicarse su influencia recíproca.

El trabajo está organizado del siguiente modo. Además de esta introducción, consta de cuatro secciones. En la segunda sección se resumen las principales críticas al enfoque convencional sobre los salarios y se reseñan los rasgos principales de un enfoque alternativo. En correspondencia con el enfoque propuesto, la tercera sección describe las relaciones empíricas con las variables consideradas potencialmente relevantes y el posible sentido en que tales variables podrían afectar los salarios reales, culminando con una estimación econométrica del largo período que va de 1960 hasta el presente.

La cuarta sección intenta indagar en condiciones y circunstancias más amplias (sociales, económicas y políticas) muchas veces decisivas en el análisis de la evolución de los salarios. Finalmente, la quinta sección resume las principales conclusiones del trabajo y realiza unos pocos comentarios finales.



Para ver el resto del trabajo ACA