El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

Entrada destacada

A 80 años de la "Teoría General" de Keynes ¿El ahorro se puede "canalizar" hacia la inversión?

 por Alejandro Fiorito* Hace unos dias el presidente del BCRA , Adolfo  Sturzenegger afirmó: “ Sustituimos consumo por ahorro”.  ...

26 sept. 2016

Reportaje a Fabián Amico: “Aunque llueva IED, no vamos a crecer si el Gobierno ajusta”





El grueso de sus colegas sostiene que el nivel de actividad se ha comenzado a estabilizar y la economía, como se dice en la jerga, está por pegar la vuelta. ¿Usted coincide con esto o, por el contrario, proyecta que seguirá la anemia en el nivel de actividad?

Para crecer, en el corto plazo, al menos, debe crecer algún componente de la demanda agregada. El Gobierno apuesta a la inversión, que es 14% del gasto agregado. Pero hoy existe abundante capacidad ociosa (el grado de utilización es apenas 62% en la industria). La inversión no puede crecer sin que crezca el tamaño de la demanda final, o sea, el consumo y las exportaciones. En este contexto, la inversión extranjera es una anécdota, ya que no hay ninguna correlación entre IED e inversión doméstica. Aunque “lluevan”, eso no tiene efecto sobre el crecimiento si el Gobierno hace ajuste. A su vez, el consumo depende de los salarios, las jubilaciones y el crédito, que están estancados (o recuperando lentamente el terreno perdido). Por último, el ajuste determinó caídas anuales nominales en la inversión pública. Y para 2017, el Presupuesto prevé aumentos irrisorios del gasto estatal. El promocionado Plan Belgrano, por ejemplo, no tiene imputación presupuestaria. Algunos colegas ven un espejismo o tienen alguna información que no es de dominio público.


El Gobierno se ha puesto el objetivo de “desinflar” la economía y llegar a una inflación de 5% en 2019. Antes, en 2017, pretende lograr una inflación entre 12%- 17%. ¿Lo ve factible?

Para lograr eso hay que generar mucho desempleo, y durante bastante tiempo, y además hay que desarmar el mecanismo de ajuste salarial vía paritarias. No parece factible. Además, el Gobierno insiste en volver a ajustar las tarifas y permitir un ajuste alcista del tipo de cambio nominal. Ese combo no es compatible con una baja tan importante de la inflación.

¿Cuáles son los riesgos del esquema de metas de inflación?

Es un régimen muy difundido y exitoso en su objetivo, pero tiene varios críticos… El éxito del sistema de metas nunca se basó en el control del “exceso” de demanda agregada y menos aún en el control de la cantidad de dinero (algo que el mainstream, excepto en Argentina, descartó hace tiempo en todo el mundo). Simplemente, el alza de la tasa de interés aprecia la moneda doméstica al inducir ingresos netos de capitales. Pero el sistema no funciona tan bien cuando la política monetaria no logra inducir ingresos de capitales ni desalentar las fugas.

El tipo de cambio, sostienen algunos economistas y empresarios, está “atrasado”, es decir, no es competitivo. ¿Coincide?

Parece haber un consenso en ese punto, pero va a contramano de toda la evidencia. Las exportaciones e importaciones son prácticamente insensibles a variaciones del tipo de cambio real. Hoy, todo el mundo devalúa y caen las exportaciones de todo el mundo. Ciertamente, tipo de cambio real más alto es más rentabilidad para los empresarios, y no faltan economistas que intentan transformar esa situación distributiva en una virtud macroeconómica. Pero desde la perspectiva del desarrollo, el nivel del tipo de cambio real carece de relevancia en términos de política económica, si se lo compara con el efecto de la inversión pública en infraestructura, comunicaciones y tecnología que impacta en los costos estructurales de cualquier economía.

Original: El Economista

25 sept. 2016

La "enfermedad" neo-desarrollista

Desempenho da indústria automobilística brasileira no período 2000-2012: uma análise sobre a hipótese de desindustrialização setorial 






 por Michele Polline Veríssimo **
Vanessa Marzano Araújo ***

 Resumo:

Este artigo investiga a possibilidade de desindustrialização na indústria automobilística brasileira. Parte-se da hipótese de que o contexto de taxa de câmbio apreciada e de altos preços das commodities pode inibir o desempenho da indústria automobilística no longo prazo. Ademais, busca-se captar os efeitos de taxa de investimento, juros, produtividade, impostos e abertura comercial sobre a produção de automóveis. Para isso, foram utilizadas a análise de Cointegração (Johansen Teste) e a estimação de Modelos de Vetores de Correção de Erros (VEC), com base no período 2000-2012. Os resultados sugerem efeitos positivos da apreciação cambial e dos preços das commodities sobre a produção de automóveis no longo prazo, o que não permite afirmar a ocorrência de desindustrialização no setor pela Doença Holandesa. Todavia, verifica-se a relevância de alta taxa de investimento, taxa de juros baixa, maior grau de abertura comercial, maior produtividade do trabalho e impostos menores para estimular a produção de automóveis no Brasil.

Resumen:
En este trabajo se investiga la posibilidad de desindustrialización en la industria automotriz brasileña. Comienza con la suposición de que el tipo de cambio apreciado contexto y los altos precios de las materias primas pueden inhibir el desempeño de la industria del automóvil en el largo plazo. Además, se busca captar  el efecto del tipo de inversión, el interés, la productividad, los impuestos y la liberalización del comercio en la producción de automóviles. Para ello, se utilizó el análisis de cointegración (test de Johansen) y los modelos de vectores de corrección del error de estimación (VEC) para el período 2000-2012. Los resultados sugieren efectos positivos de la apreciación cambiaria y de los precios de las materias primas en la producción de automóviles a largo plazo, lo que no permite afirmar la desindustrialización en el sector por la enfermedad holandesa. Aunque, se verifica  la importancia de la alta tasa de inversión, tasa de interés baja, un mayor grado de apertura comercial, el aumento de la productividad del trabajo y la reducción de impuestos para estimular la producción de automóviles en Brasil.


** Professora do Instituto de Economia da Universidade Federal de Uberlândia (IEUFU), Uberlândia,
MG, Brasil. Email: michele@ie.ufu.br.
*** Professora da Universidade Federal de Goiás (UFG), Regional Catalão, Catalão, GO, Brasil. Email:
vanessamarzano@gmail.com.

30 ago. 2016

Carlos Medeiros: Seminário Privatização é a alternativa?



Carlos Medeiros faz um balanço da experiência latino-americana com as privatizações nos anos 1990. A partir da caracterização das especificidades do processo de privatização que ocorreu na América Latina comparativamente ao que se deu em outras regiões do mundo, Medeiros confronta a plausibilidade das explicações clássicas que explicariam a privatização, a saber, a preocupação com eficiência e necessidade de recursos financeiros. Como explicação alternativa, o professor propõe a atuação de uma "coalização distributiva" – termo tomado emprestado ao cientista político Mancur Olson a fim de descrever a atuação de um grupo que busca o enriquecimento a partir da redistribuição da riqueza existente ao invés de pelo processo de geração da mesma. No caso da privatização latino-americana, essa coalização distributiva teria sido formada como resultado da crise da dívida nos anos 80 e da acumulação de divisas por parte de uma elite doméstica articulada com importantes instituições financeiras internacionais. A privatização seria o resultado da atuação dessa coalisão, tendo em vista a remodelar o Estado segundo seus interesses. Líderes políticos de diferentes matizes ideológicos percebem a importância dessas novas coalizões e se alinham num padrão que se repete por toda a região.
A visão de Medeiros traz um contraponto interessante com análises que propõem a privatização como forma de "desprivatizar" o Estado via eliminação de organizações potencialmente capturáveis. O que ele propõe, em última análise, é que a privatização latino-americana não pode ser entendida sem compreender que ela foi, em primeiro lugar, produto dessa captura do Estado! 
link








28 ago. 2016

Saverio M. Fratini: Sraffa on the Degeneration of the Notion of Cost

15 ago. 2016

El verdadero riesgo



Por Eduardo Crespo * y Juan Matías De Lucchi **


Algunos analistas sostienen que la eliminación de las restricciones cambiarias estaría provocando una renovada fuga de capitales. Entendemos que esta conclusión es equivocada, aunque ciertamente varias medidas del Gobierno comprometen la sustentabilidad macroeconómica en el mediano plazo. Con la devaluación y la supresión del cepo la cotización del dólar se estabilizó rápidamente. La tendencia alcista de enero y febrero fue más el resultado de errores operativos de política que de tensiones estructurales en el mercado de cambios. Las autoridades del Banco Central, obsesionadas por imponer un programa monetarista consistente en fijar metas de agregados monetarios, abandonaron el control de las tasas de interés (las tasas de corte de las Lebac seguían las tendencias bajistas del mercado secundario), lo que recalentó la demanda especulativa de dólares. Pero desde marzo, cuando el Central retomó el control de la tasa de interés con vistas a formalizar un sistema de metas de inflación, el tipo de cambio no solo se estabilizó sino que incluso registró una tendencia a la baja solo interrumpida por el Brexit.

Varios indicadores confirman esta tendencia. Pese a la reticencia del Banco Central a intervenir en el mercado cambiario, las reservas internacionales mostraron cierta recuperación. En el mercado a término el sistema bancario acrecentó su posición vendida. Simultáneamente el resultado de la cuenta capital ahora es positivo, tanto por entrada de capitales especulativos como por el creciente endeudamiento en dólares del sector público. Aunque la economía argentina es hoy mucho más cara que el año anterior, la cotización del dólar tiende a reducirse. Esta evidencia refuta a quienes explicaban la tendencia devaluatoria observada hasta diciembre de 2015 como una consecuencia de la inflación, apelando al argumento de que el tipo de cambio real estaba “sobrevaluado” o en “desequilibrio”.

Quienes visualizan fuga de capitales apuntan que la llamada formación de activos externos del sector privado no financiero casi alcanzó los 6 mil millones de dólares en el primer semestre. Si hay fuga, ¿cómo se explica entonces la decreciente cotización del dólar? La aparente contradicción debe atribuirse al carácter bimonetario de la economía argentina. En una economía de este tipo, los dólares adquiridos por el sector privado pueden permanecer en el sistema a través de la creación de depósitos en moneda extranjera, la suscripción de activos financieros dolarizados y varios otros mecanismos. En efecto, los depósitos en dólares del sector privado aumentaron en 3255 millones de dólares entre diciembre de 2015 y julio de 2016. Aunque representen una dolarización de carteras, y pongan en evidencia la fragilidad estructural de nuestro sistema monetario, estos comportamientos deben distinguirse de la tradicional fuga de capitales al exterior o al “colchón”. ¿Es lo mismo hacer un depósito en dólares en el Banco Nación que fugarlos a Panamá o cualquier otro paraíso financiero?

La principal amenaza a la sostenibilidad macroeconómica es la dolarización de contratos, particularmente el endeudamiento externo, en una coyuntura en la que los dólares sobran, práctica que se extiende a todo el sector público –provincias incluidas– y también al sector privado. Sin dudas el gobierno debe financiar el déficit fiscal. La opción de recortar más aún el gasto público debería descartarse, ya que profundiza la recesión, reduce la recaudación y acentúa el déficit. Frente al rechazo ideológico a la monetización directa, el gobierno cuenta con una única opción: el endeudamiento. Lo insólito es que decide hacerlo colocando deuda en dólares cuando la tasa de interés nominal por la deuda doméstica es inferior a la inflación. Y peor aún es que el endeudamiento apunta a financiar ¡gastos en pesos! Las deudas contraídas no están pagando infraestructuras basadas en bienes de capital producidos en el exterior. Las provincias emiten deuda para pagar gastos corrientes y luego venden los dólares prestados en el mercado cambiario, o al propio Banco Central quien a regañadientes debe emitir pesos para adquirirlos. Pese a la abrumadora experiencia argentina y mundial, las autoridades parecen desconocer los peligros inherentes al endeudamiento nominado en monedas extranjeras.

* Profesor de Unsam.
** Profesor de la UFRJ y de la Universidad N. de Moreno.

Original: Pagina 12

10 ago. 2016

Abba Lerner: La economía del volante


Abba Lerner1

Traducción: Fabián Amico.


Nuestro sistema económico es frecuentemente humillado al ser expuesto ante la visita de un visitante imaginario de un planeta extraño. Es el momento de invertir el procedimiento. En su lugar, imagínese a sí mismo en una aventura interplanetaria tipo Buck Rogers2, mirando una carretera de una ciudad del futuro. La carretera es amplia y recta, y sus bordes están aumentados de tal manera que es casi imposible que un coche se salga del camino. Lo que parece ser un coche fuera de control está acelerando a lo largo de la carretera y virando hacia un lado. En la medida en que se aproxima al flanco ascendente de la carretera, sus ruedas delanteras giran de modo que regresa a la carretera y se va en ángulo, aunque para el otro lado, donde las ruedas giran de nuevo. Esto ocurre muchas veces; el coche va en zigzag, pero se mantiene en la carretera, hasta que se pierde de vista. Usted se está preguntando cuánto tiempo tomará para que el auto choque, cuando aparece otro auto que se comporta de la misma manera. Cuando se acerca hacia usted, se detiene con una sacudida. Se abre una puerta y un ocupante pregunta si le gustaría subir. Usted mira dentro del auto y antes de que pueda controlarse a sí mismo grita: "No tiene volante!". "Por supuesto que no tenemos volante!" dice uno de los ocupantes un poco de mal humor. "Basta con pensar cómo sería de tensionante ir en el asiento delantero. Es peor que la anticuada y peligrosa palanca de cambio de velocidades. Suponga que tuviéramos un volante y alguien se aferra a él cuando alcanzamos un borde! Eso evitaría el giro mecanizado automático de la rueda, y el coche seguramente volcaría!. Y además, nosotros creemos en la democracia y no podemos a dar a nadie la autoridad extrema sobre la vida y la muerte de todos los ocupantes del automóvil. Eso sería una dictadura. Abajo la dictadura", dicen a coro los otros ocupantes del auto.

"Si usted está preocupado acerca de la forma en que el coche va de lado a lado", continúa el primer orador, "olvídese de él ! Tenemos frenos maravillosos que evitan los choques nueve de cada diez veces. En nuestros caminos, la ruta es tan efectiva que uno puede viajar cientos de millas sin salirse de la pista una sola vez. Tenemos un sistema muy eficiente para llevar a los sobrevivientes de accidentes a hospitales cercanos y para barrer rápidamente los restos de la carretera para depositarlos en campos cercanos como recordatorio para el hombre de la inevitabilidad de la muerte".

Usted mira alrededor las pilas de los restos de accidentados y automóviles incendiados mientras el hombre continúa: "Impresionante, ¿no? Pero las cosas van a mejorar. Ve esos hombres fotografiando las huellas del auto que nos precedió? Ellos van a tomar esas fotos para ser analizadas en sus laboratorios y también tomarán fotos de nuestras rutas para analizar las características cíclicas de las curvas, su grado de regularidad, la distancia media de un giro a otro, la amplitud de las oscilaciones, y así sucesivamente.
Cuando hayan llegado a un acuerdo sobre su verdadera naturaleza podremos saber si se puede hacer algo al respecto. En la actualidad ellos están discutiendo si este movimiento cíclico se debe al tipo de superficie de la carretera o a su forma, o si es debido a la longitud del auto o al tipo de caucho de los neumáticos o al clima. Algunos de ellos piensan que será imposible evitar los ciclos a menos que regresemos al carro y al caballo, pero no podemos hacer eso porque creemos en el Progreso. OK, quiere un paseo? ".

El dilema entre salvar su pellejo y seguirle la corriente a los lunáticos se resuelve despertando de la pesadilla, y usted se siente contento de que los habitantes de su propio planeta sean un poco más razonables. Pero ¿son tan razonable sobre otras cosas como lo son sobre la conveniencia de que los automóviles tengan volante? ¿Es que no se comportan exactamente igual que los hombres de la pesadilla cuando se trata de conducir su sistema económico? ¿Acaso no están permitiendo que su automóvil económico rebote desde la depresión hasta la inflación en amplios y descontrolados giros? A través de sus fallos para alejarse del desempleo y evitar las fábricas inactivas no son tan culpables de los perjuicios y de la inseguridad públicas como los locos conductores de Marte?

1 Fragmento de Abba Lerner, Economics of Employment, New York: McGraw-Hill, 1951, p.3-4.

 2 Buck Rogers fue un personaje de ciencia ficción creado en 1928 por Philip Francis Nowlan que inspiró novelas, historietas, series de TV y varias películas en el cine.

8 ago. 2016

Competitivos y productivos



Por Mariano De Miguel * y Daniel Schteingart **

Hay un sentido común que asocia la competitividad de la economía a los bajos costos laborales en términos relativos. Bajo este prisma, los salarios comparativamente bajos serían la llave que abre la puerta de la competitividad a los países subdesarrollados. Cuando se habla de competitividad industrial, este sentido común es más común todavía. Es falso. La competitividad industrial de un país depende de un conjunto amplio de variables, como los distintos componentes del costo (entre ellos, el salario, pero también la logística, la energía y otros insumos clave), o los impuestos y la productividad.

La productividad –grosso modo, el valor agregado por ocupado– es clave para entender por qué países como Alemania o Estados Unidos pueden ser competitivos con salarios manufactureros en torno a los 40 dólares la hora, los cuales son más del doble que los argentinos (actualmente en torno a los 17 dólares) y hasta veinte veces mayores que los del Sudeste Asiático (en Filipinas, por caso, son de 2 dólares).

Competitividad por baratura versus productividad es un dilema meramente teórico para la Argentina. ¿Por qué? Porque desde el punto de vista empírico, el laboratorio de la historia y nuestro presente muestran que el camino de la competitividad por salarios baratos es impracticable y utópico además de inconducente desde el punto de vista económico, político y social. Los recurrentes fracasos en este sentido, a partir de la búsqueda de salidas fáciles a través de devaluaciones bruscas, contractivas y regresivas, deberían alertarnos sobre la necesidad de operar sobre los demás determinantes de la competitividad. Favorecer a la industria a partir de diversos instrumentos (como energía barata, subsidios, exenciones impositivas, etcétera) puede ser una alternativa válida, pero siempre y cuando genere aumentos de productividad.

¿Cómo se generan entonces aumentos de productividad, que permitan que la industria sea competitiva aun con salarios altos? Esencialmente, con dos elementos, dado un acuerdo distributivo: demanda y competencia regulada. Una demanda creciente, bajo determinadas condiciones de competencia, incentiva a las empresas a ampliar su capacidad instalada, con un uso creciente de tecnologías sofisticadas, que permiten hacer economías de escala y por ende bajar los costos unitarios para, con ello, incrementar la productividad.
Una demanda que induzca a la productividad puede ser tanto externa (exportaciones) como interna (gasto público, consumo privado e inversión), que fungen como palancas complementarias y no excluyentes, al margen de la preminencia de la demanda interna.



¿Qué las motoriza? En el caso de la demanda interna, fundamentalmente el aumento de los ingresos reales de la población, el crédito y la planificación estratégica del gasto público. La demanda externa, por su lado, depende esencialmente de modo directo del crecimiento de los socios comerciales, e indirectamente, de la economía mundial en su conjunto. Es por eso que la baja de los costos domésticos, en términos relativos a los internacionales, por medio de devaluaciones reales, por ejemplo, resulta ser más débil de lo que comúnmente se cree como palanca de la demanda externa (sumado al hecho de que acarrea consecuencias distributivas regresivas).

Argentina 2016 es un buen ejemplo. El país depreció su tipo de cambio real, pero las exportaciones industriales vienen cayendo 16 por ciento en lo que va del año, según INDEC, debido a que nuestro principal demandante (Brasil) está en crisis y el comercio mundial estancado con sesgo recesivo. Por el contrario, durante la industrialización por sustitución de importaciones, la competitividad industrial argentina se incrementó significativamente, en un contexto donde los salarios eran relativamente elevados para los estándares internacionales. Prueba de ello fue que, partiendo de una base muy baja, entre 1964 y 1974, las exportaciones industriales crecieron cuatro veces más rápido que las importaciones industriales, en un contexto de fuerte crecimiento económico y de la productividad industrial, la cual además se dio sin expulsión de empleo (a diferencia de lo ocurrido en los ‘90).

¿Qué ocurrió entonces en aquel momento? No faltó prácticamente ninguna de las palancas que mencionamos. El mercado interno -con un salario fuerte - se convirtió en una de las grandes fuentes de aumentos de la productividad. Se implementaron políticas industriales y tecnológicas de fomento al sector, incluyendo subsidios para la exportación, compras públicas o financiamiento blando, entre otras. Si bien el contexto internacional es hoy muy distinto, la experiencia argentina de aquellos años -a pesar de sus contratiempos y sus defectos- merece ser releída, en tanto muestra que competitividad, productividad y salarios altos pueden ir de la mano.

* Director del Instituto Estadístico de los Trabajadores; Presidente de SidBaires
** Mg. en Sociología Económica (Idaes-Unsam), profesor en UNQ, miembro de SidBaires


Original: Pagina 12