El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

Entrada destacada

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 por Alejandro Fiorito* Hace unos dias el presidente del BCRA , Adolfo  Sturzenegger afirmó: “ Sustituimos consumo por ahorro”.  ...

26 may. 2013

Locomotora Frenada




 Por Claudio Scaletta


Un dato que marca el cambio de época en América latina es escuchar de qué hablan sus economistas, en particular los que importan. Mientras hace una década los temas dominantes pasaban por el mega endeudamiento, los déficit y las condicionalidades de los organismos financieros internacionales, en el nuevo siglo la agenda comenzó a ser ocupada por el desarrollo, los mercados internos y la integración regional. El rol de estas variables atañe especialmente a las dos principales economías del Mercosur. A pesar de sus diferencias; de procesos históricos, relevancia internacional y tamaño, Argentina y Brasil se parecen mucho en algunos aspectos que importa señalar. Ambas economías crecieron en la última década sobre la base de sus mercados internos con redistribución positiva del ingreso, las dos se sacaron de encima al FMI, ambas se benefician de sus mutuos crecimientos, pero también, las dos parecen haberse frenado recientemente por causas autoinfligidas. Argentina creció el 8,2 por ciento en 2010, el 8,9 en 2011 y el 1,9 el año pasado. El freno de Brasil fue más fuerte. Pasó del 7,5 por ciento en 2010, al 2,7 en 2011 y al 0,9 en 2012. A diferencia de 2009, cuando impactó fuerte la crisis internacional, en los últimos tres años no acontecieron cataclismos internos ni externos.


Dejando de lado, en este artículo, a Argentina y enfocando a Brasil: allí puede verse que las reservas internacionales rondan los 400 mil millones de dólares, los precios de las commodities siguen empujados por la dinámica china, no hay problemas de deuda externa, tampoco de balanza de pagos. No existen mayores dificultades en la macroeconomía. El tipo de cambio tampoco es problema, aunque los exportadores siempre lo vean sobrevaluado. Además, el mundo está dispuesto a prestarle, a cambiar dólares por reales; hay entrada de capitales y la situación financiera es holgada. Esta foto del presente, es también la de los dos años anteriores. ¿Cómo se explica entonces el freno de los últimos dos años?


En un trabajo publicado esta semana en el número 5 de la Revista Circus, “la desaceleración rudimentaria de la economía brasileña desde 2011”, los economistas Franklin Serrano y Ricardo Summa, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, ensayan una explicación. El argumento principal es que el freno respondió a razones de política interna antes que a un contexto externo adverso, contexto al que se le asignaron todas las culpas.


Efectivamente, las exportaciones que en volumen habían crecido el 9,5 por ciento en 2010 sólo se expandieron el 2,9 en 2011. Dado que hubo una mejora cambiaria y también de los precios internacionales, la causa de la caída fue la menor demanda mundial. Serrano y Summa destacan que si bien la evolución de las exportaciones importa, sólo representan el 11 por ciento del PIB, con una influencia todavía menor sobre la Demanda Agregada si se descuenta el alto contenido importado. En consecuencia, este canal de transmisión no alcanza para explicar una caída tan fuere del producto como la que finalmente se registró. Asimismo, el balance comercial se mantuvo positivo, aunque con un saldo algo menor, al igual que la balanza de pagos. Sólo en 2011, Brasil aumentó sus reservas en 60 mil millones de dólares.


Descartado el factor externo como explicación del parate, el trabajo analiza en detalle la reacción de la política económica local.

Serrano y Summa señalan que con el objeto de mantener las metas de inflación se aplicaron medidas de desincentivo al consumo (“macroprudenciales”) en conjunto con un ajuste monetario y fiscal “rudimentario”, medidas que causaron la desaceleración del crecimiento aun antes de que comiencen a sentirse los efectos de la crisis internacional.


El dato más inquietante de la investigación es que el ajuste no funcionó en sus propios términos.

- Desde lo financiero no se mejoró el riesgo país, que subió de 89 a 208 puntos entre diciembre de 2010 y el mismo mes de 2011, una variación respondió a la turbulencia en los mercados financieros internacionales, las que “no tiene nada que ver con el superávit fiscal primario o con el tamaño relativo o absoluto de la deuda neta o bruta interna brasileña”.


- La caída provocada en la demanda tampoco sirvió para reducir la inflación, que pasó del 5,9 a 6,5 por ciento en el período, dato que confirma que la suba generalizada de precios “no se debe a un exceso de demanda agregada” sobre una capacidad de producción dada, sino “a las presiones de costos”.

- Tampoco se consiguió una mejora de la inversión, puesto que “la inversión privada no crece de forma sustentable si la demanda final no se expande” a la vez que “el ajuste fiscal penaliza de manera desproporcionada la inversión pública”.

Si estos fueron los fracasos, el freno inducido al PIB brasileño también tuvo, según Serrano y Summa, sus “éxitos”. El resultado del menor crecimiento significó:

- Una reorientación de las transferencias públicas en favor de los empresarios vía desgravaciones impositivas.

- Una mejora de los ingresos de los exportadores con un dólar que pasó de 1,6 a 2 reales.

- Un aquietamiento del conflicto distributivo debido al menor crecimiento.

Según los autores, estos éxitos son los que explicarían que una situación de inflación por encima de las metas y con bajo crecimiento dé lugar a un apoyo al gobierno de Dilma Rousseff por parte de “sectores de la sociedad brasileña que siempre se opusieron a un proyecto de crecimiento acelerado asociado a la construcción de un Estado de bienestar, la inclusión social y la mejora en la distribución funcional del ingreso”.

Visto desde Argentina puede destacarse que, aun hoy y a pesar de la experiencia propia en 2012, existen think tanks, como el Cedes, es decir; no necesariamente los más ultramontanos, una suerte de “heterodoxia de derecha”, que para controlar la inflación proponen una receta similar, algo de devaluación con un poco de ajuste fiscal y monetario.


En términos regionales preocupa la falta de vocación por el crecimiento sostenido por parte de amplios sectores de las clases dominantes. Llegado cierto punto, comienza a preocupar más el crecimiento de los salarios. Esto sucede luego de un largo período con el tipo de cambio apreciado, bajo desempleo relativo y mayor inclusión. Al parecer, las elites económicas se sienten conformes en niveles subóptimos y rechazan profundizar los cambios estructurales que supone el desarrollo.

Fuente: Pagina12

23 may. 2013

Revista Circus 5-relanzamiento en la web








Ya está en la web el número 5 de la Revista Circus que saldrá con frecuencia cuatrimestral. 

La orientación teórica de la publicación apunta a producir y difundir un análisis alternativo de la economía desde un punto de vista clásico-keynesiano. Es decir, partiendo de la teoría clásica de los precios y la distribución exógena y de la demanda efectiva explicando el crecimiento en un marco de una teoría monetaria de la producción.

 Se alienta el envío de trabajos  en esta línea alternativa de trabajo de acuerdo a los criterios que figuran en el sitio. Los textos podrán ser escritos en español, inglés y portugués.El criterio general para publicar luego de la revision por parte del consejo asesor, puede verse aca

19 may. 2013

El Auge del Capitalismo de Estado



 Por Eduardo Crespo*


Desde hace algunos meses en la revista The Economist se está debatiendo una tendencia internacional que la publicación caratula con títulos del tipo: “El ascenso del capitalismo de Estado”; “La vuelta de la mano visible”; “La era del libre mercado ha llegado a su fin”; “Leviatán vuelve”. Y la mejor de todas: “El retorno de la historia”. Del intercambio se hicieron eco otras publicaciones como Business Week, Financial Times y Foreign Affairs. Además, varios libros dedicados a este tema ya son best-sellers. Como sucede actualmente con tantos otros asuntos, lo que motiva este debate es el ascenso económico chino y los serios interrogantes que este proceso le plantea al discurso económico dominante de las últimas décadas.

Al pensamiento liberal se le complica interpretar un mundo cada día más permeado por la economía china y las asiáticas en general. Se trata de organizaciones híbridas que combinan formas de propiedad incompatibles con el paradigma dominante. De estas formas, la más subversiva e irritante es la empresa pública. En el período 2003-2010, un tercio de toda la inversión extranjera directa registrada en economías emergentes fue ejecutado por empresas estatales y el porcentaje va en aumento. Estas compañías ganan licitaciones para obras de infraestructura en todos los continentes y simultáneamente adquieren, a veces con la ayuda de fondos soberanos del Estado, empresas privadas extranjeras.

En el ranking de las 2000 mayores empresas del mundo que publica la revista Forbes se incorporaron 120 empresas estatales desde 2004 hasta 2009. Son estatales las 13 mayores compañías de petróleo y gas del mundo, valuadas por sus reservas.

China


Al contrario de lo que proclama el pensamiento económico dominante, las elevadas tasas de inversión chinas no encuentran su explicación en la idílica frugalidad de la “ética confuciana”, sino en las decisiones de sus órganos estatales y empresas públicas que son responsables por aproximadamente un 50 por ciento del total. Las empresas públicas y mixtas, por otra parte, representan alrededor de la mitad del Producto Bruto no agrícola del país. La compañía estatal china típica actúa a escala global sin desatender criterios de rentabilidad privados, cotiza en Bolsa y es administrada por una gestión profesionalizada. Los mejores graduados de las universidades chinas son mayoritariamente acaparados por estas corporaciones.

Exceptuando el caso de los recursos naturales, donde está en juego la apropiación de rentas, el ascenso de este capitalismo de Estado no coincide en esta ocasión con un asalto al sector privado. El avance de estas compañías, al contrario de lo que pregona el discurso dominante, impulsa la inversión y le da sustento a la innovación privada. En este “nuevo capitalismo”, las firmas de particulares se integran en las redes que tienen por centro instituciones estatales como universidades, centros de investigación pública, fuerzas armadas. El capitalismo chino es una formación social pragmática que aún preserva varias herramientas de las economías “socialistas”, como la capacidad de planificación en base a planes quinquenales. El padre del “modelo”, Deng Xiaoping, lo resumió con maestría en su célebre frase: “No importa que el gato sea blanco o negro, mientras pueda cazar ratones”.

Aunque los rasgos de este “modelo” sean más pronunciados en China que en otros países, sus características fundamentales van ganando terreno en varias otras regiones del planeta, delineando una tendencia mundial.

Estamos ante un cambio de época. Esta polémica sobre el “modelo” chino, o asiático, no es equiparable a las pequeñas rencillas sobre cuestiones fiscales o cambiarias que entretuvieron a la mayoría de los economistas argentinos en las últimas décadas. Tampoco refiere a una mera cuestión distributiva. Este debate atañe a conceptos fundamentales como el Estado y el Mercado. También pone en tela de juicio, después de mucho tiempo en la prensa dominante mundial, las claves que sustentan la riqueza de las naciones y el ascenso de estas en la escala del poder geopolítico mundial.

Los reproches que a estas formas de capitalismo oponen algunos editorialistas en las publicaciones referidas son monumentos a la tenacidad ideológica. En términos empíricos es poco lo que pueden objetar al dinamismo chino. Las remanidas alusiones a la corrupción y al clientelismo estatistas suenan poco creíbles en vista de los escándalos asociados con la última crisis internacional y del insolente aumento de la desigualdad que acompañó las políticas neoliberales en todo el planeta. No se puede reivindicar la transparencia de un régimen social que sólo favorece a una minoría.

En términos teóricos, tampoco se sostiene la tesis de que las empresas públicas absorben recursos que serían mejor utilizados por el sector privado. Como en el idílico mundo de la ortodoxia prevalece el pleno empleo, todo recurso utilizado en una determinada actividad necesariamente es retirado de las otras. En el mundo real, por el contrario, todo nuevo recurso que se emplea en una actividad contribuye a emplear otros recursos en otras actividades.

Estados Unidos


Las peculiaridades de la experiencia asiática obligan a repensar la relación Estado-Mercado en todas las latitudes. En los debates sobre modelos de desarrollo es común que se señale a Estados Unidos como un próspero contraejemplo de laissez faire y de intervención estatal mínima. Sin embargo, cuando se realiza un escrutinio más exigente, surgen evidencias suficientes para afirmar que el Estado norteamericano practica la política industrial más ambiciosa y exhaustiva del mundo.

El complejo militar-industrial-científico-académico de este país domina la frontera científica internacional desde la creación del Big Science (“ciencia mayor” o “ciencia a gran escala”), la compleja red institucional que vincula la defensa nacional con la investigación básica y las compañías industriales. Entre sus principales conquistas está el adaptar los resultados de la investigación fundamental para transformarlos en tecnología civil con destino comercial. Esta densa red de universidades, laboratorios y centros de investigación, que operan junto a entidades civiles y militares, es una herencia de la Segunda Guerra Mundial y sus emprendimientos tecnológicos colosales, como el célebre Proyecto Manhattan del que surgieron las primeras bombas atómicas. Sus actividades luego se extendieron sobre el conjunto de la economía (y la política) norteamericana mediante el financiamiento directo o indirecto de toda actividad científica considerada estratégica.

Desde la postguerra resulta difícil –si no imposible– identificar algún sector competitivo de la economía estadounidense que no haya surgido de esta malla institucional. Invitamos al lector a preguntarse: ¿cuáles son las innovaciones básicas desarrolladas en exclusividad por el sector privado? En este caso, la particularidad de Estados Unidos no es que la injerencia del Estado allí sea mayor o menor que en otros países, sino que invariablemente son empresas privadas las que acaban recogiendo los frutos comerciales del impulso público a la innovación. Los analistas que hablan de un estado mínimo en Estados Unidos parecen no advertir que el aparato militar norteamericano está presente en casi todos los rincones del planeta.

Leviatán en Estados Unidos no vuelve. Nunca se fue.

América del Sur


Durante el auge neoliberal, en cambio, las elites de América del Sur en distintos grados aceptaron desmantelar las instituciones desarrollistas. Incluso en el país donde el desarrollismo llegó más lejos, Brasil, Fernando Henrique Cardoso, en un discurso de 1994 a instancias de asumir como presidente, declaró que llegaba para terminar con la “Era Vargas”. Esta etapa se extendió desde los años ’30 hasta la crisis de la deuda externa de los años ’80 y se distinguió por una generalizada “intromisión” estatal en la economía y por la creación de grandes empresas y organismos públicos. Veinte años después es forzado preguntarse: ¿qué sería de la economía brasileña sin Petrobras, Vale, Embraer, Embrapa y el Bndes, creaciones todas de esa era de desarrollismo estatista que debía ser sepultada?

Y en el caso argentino las preguntas no son diferentes. Además de todo aquello que tenemos como un regalo de la naturaleza, ¿qué nuevas actividades le debemos a la iniciativa privada desde que empezaron a soplar los vientos privatistas? Incluso el mismísimo paquete tecnológico del boom exportador argentino, la soja transgénica y el herbicida todo terreno, no fue gestado por nuestros irritados agricultores, sino por un proveedor del ejército estadounidense, beneficiario del comprenacional yanqui.

Es relevante enfatizar que la importancia de la injerencia pública nunca refiere a un dilema entre empresarios malos versus Estado bueno. Se trata de una cuestión de velocidades. Los grandes saltos que impone el desarrollo capitalista, como la innovación fundamental, o la superación del subdesarrollo por un país o una región, requieren de tareas hercúleas, que si se dejan al arbitrio de la iniciativa privada, o bien demandan siglos para ejecutarse o jamás se concluyen.

¿Habrían florecido la comunicación satelital, la energía nuclear, las computadoras o Internet, en un mundo organizado por sinceros admiradores de Vargas Llosa?

Cabe interrogarse por las tareas pendientes en América del Sur. Si aún aspira a alcanzar el desarrollo industrial, la inclusión social y la integración regional, como procesos duraderos y sustentables, la región no tendrá más alternativa que subirse a la nueva ola desarrollista y abandonar las premisas privatistas del pasado que aún siguen pesando en las interpretaciones y en las políticas que se ejecutan (o se dejan de ejecutar) en el presente.

En cambio, si opta por continuar en la dirección (más cómoda) que impone el “mercado”, lo más probable es que sigamos avanzando, pero a paso de tortuga, como proveedores de materias primas para el capitalismo de Estado que nos arrastra desde Asia


* Licenciado en Ciencia Política y en Economía de la UBA y profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil.

Original : Pagina 12

17 may. 2013

Patrones Monetarios Internacionales y Crecimiento




Posteamos dos clarificadores trabajos de Carlos Medeiros y Franklin Serrano, "Patrones Monetarios Internacionales y Crecimiento" y otro de Franklin Serrano (2004) "Power Relations and American Macroeconomic Policy, from Bretton Woods to the floating Dollar Standard" que muestran dentro un marco analítico clásico keynesiano -determinación de tasa de interés y tipos de cambio exógenos- para observar las diferencias históricas entre patrones monetarios. Se resalta aquí la subestimación en la literatura específica, del poder de la economía norteamericana tanto en la "edad de oro" como luego de su triunfo irrebatible como líder de la economía capitalista en 1980.

En estos sendos trabajos se desarrollan para cada período señalado, las características particulares de su funcionamiento, variables económicas involucradas, la posición de balance de pagos del país emisor y la geopolítica desarrollada por el país poseedor del dinero mundial. Como contraparte, se analiza también para cada período, la situación estilizada de los patrones de crecimiento en la periferia en relación con el país generador de la moneda de reserva.


En el cuadro se resumen los períodos analizados:


A1- (1819-1914) Así para Inglaterra con su patrón Oro-Libra se mantiene una cuenta corriente  positiva gracias a los flujos de capital de corto plazo que más que compensan su déficit comercial. Mientras que en la periferia el proceso crecimiento se muestra por medio de dos modelos:  
• Agroexportador y de "crecimiento hacia afuera": centrados en la complementariedad de exportación de alimentos y materias primas con Inglaterra, que solucionaba el problema del balance de pagos inglés a costa de una asimetría cíclica con la periferia (Prebisch, 1949). Este modelo entra en crisis a partir de 1930 y es reemplazado por un obligada (no planeada) sustitución de importaciones y racionamiento de divisas en la periferia (vg. América Latina)
Industrialización Tardía: es el caso de EEUU o Alemania con un gran desarrollo industrial que generaban en Inglaterra déficits comerciales financiados por ingresos financieros. Estos dos países con sus vínculos crecientes y una política de redes comerciales y de pagos con sus periferias, desbancan a Inglaterra de su antiguo rol.

A2-(1918-1930) aumentan los problemas externos de Inglaterra para seguir emitiendo la moneda patrón luego de la primera guerra mundial. Lugar que pierde definitivamente luego de finalizar la segunda guerra mundial.


B3 -EEUU (1945-1971) con el patrón Oro-Dólar y dos características fundamentales como el conflicto geopolítico con la URSS ("guerra fría") y la afirmación de EEUU como país líder capitalista mundial. En esta etapa se producen debido a situaciones externas favorables dictadas por EEUU, procesos de industrialización y crecimiento más rápidos y exitosos.
•La presencia de un keynesianismo expansivo que apuntaba a la obtención del pleno empleo y que se registra en los países más desarrollados con una apertura unilateral de su mercado doméstico por parte de EEUU hacia Europa y Japón. 
•Mientras que un "desarrollo por invitación" como política explícita de los EEUU para financiar un crecimiento acelerado de países con fronteras "calientes" con la URSS, como Alemania, Japón, Taiwán, Corea, y China más tarde.

B4- (1971-1979) Con el crecimiento de la inflación en los ´70, la elevación de las materias primas y del petróleo, se elimina la convertibilidad con el oro y se cambia radicalmente la estrategia de EEUU para vencer la guerra fría contra la URSS y retomar el liderazgo capitalista con el  encuadramiento de los países no alineados y debilitando las tendencias multilateralistas. En relación con el control inflacionario, la prioridad central fue la resolución de los conflictos sobre la puja y distribución del ingreso, en favor de las clases propietarias.
En América Latina se avanza en los procesos de industrialización sustitutiva gracias a las bajas tasas de interés, con el fin de las tasas de cambio fijas y con el mantenimiento de controles de flujos de capital como políticas estratégicas de países como Brasil, Corea o China.

B5- Comienza desde 1980 hasta la actualidad un nuevo esquema que ya ha durado mas que el anterior de Bretton Woods: el patrón Dólar Flexible.  Se produce la "invitación" a China para su desarrollo (último país invitado bajo la "guerra fría"). Al mismo tiempo con la desregulación y globalización financiera se elevan las tasas de interés produciendo una valorización del dólar y recesión internacional hasta 1985 que se repetirá en el período 1995-1999.

 Se desacelera la inflación mundial con choques de oferta positivos. EEUU mantiene su déficit de cuenta corriente sin inconvenientes bajo este patrón. Con el ingreso de China al mercado mundial vuelve a cambiar la relación de precios relativos entre commodities primarios y manufacturas industriales. Ver un análisis sobre la formación de dichos precios relativos desde una perspectiva sraffiana ACA